El Yeti, el Himalaya, mojes budistas, divinidades hinduistas, casas de cuentos orientales, hippies de los setenta, hippies de los ochenta, hippies de los noventa, una diosa viviente de tan solo cinco años, monos en todas partes, alguna que otra vaca… un lugar así no puede tener más que un origen legendario: Erase una vez un inmenso lago habitado por una serpiente.Un sabio taoísta venido de la China se detuvo allí para meditar. Tras tener un sueño revelador, plantó una flor de Loto, las aguas desaparecieron y surgió un monte sagrado, en el se construyó el Monasterio de Swayambhunath (en este monasterio se encuentra la stupa más antigua de Nepal) convirtiéndose en lugar sagrado tanto para hinduistas como para budistas. Alrededor de este monte, se encuentra el valle de Katmandú, la capital del reino de Nepal.
Ya el traslado desde el aeropuerto hasta la ciudad permite entrever como debían ser las ciudades hasta que la modernidad entró en ellas. Solo la electricidad (cuando no se corta) y los coches (bastante ruidosos y contaminantes) rompen la sensación de haber viajado en el tiempo. El nombre Katmandú proviene de “Kasta Mandap” que significa “Templo de madera”en newari.
Texto: Gon
Foto: James Wainwright
No hay comentarios:
Publicar un comentario